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Romper el "ciclo de pánico y negligencia" con solidaridad y acción

Este artículo publicado por el PSI y escrito por Baba Aye, oficial de la salud y servicios sociales y miembro de la Red de la Soberanía de los Pueblos, trata del Día Mundial de la Salud y como la solidaridad es extremamente necesaria durante esta crisis global.

El Día Mundial de la Salud de este año se celebra en el marco de la emergencia de salud pública más grave de la historia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Apoyar a lxs enfermerxs, parterxs y a todxs lxs trabajadorxs de la salud en este momento requiere un verdadero retorno al espíritu de la conferencia de Alma Ata: la salud como un derecho humano fundamental, basado en una nueva economía radical que garantice servicios públicos de calidad para todxs.

Más de un millón de personas han sido infectadas por el nuevo coronavirus y ha matado a unas 70.000 personas. Y estas sombrías cifras siguen aumentando. Los gobiernos y la comunidad internacional deben adoptar medidas urgentes y decisivas para reducir y derrotar la pandemia y asegurar que nunca más se ponga a la humanidad en tal peligro.

Lxs trabajadorxs de la salud en la primera línea de la respuesta a la COVID-19 se enfrentan a una situación muy peligrosa. Están sobrecargadxs porque nuestros hospitales tienen una gran escasez de personal. Y no hay suficiente equipo de protección personal (EPP) para protegerlxs adecuadamente. Esta situación pone en peligro lxs trabajadorxs de la salud y sus familias. También impide una adecuada respuesta global a la pandemia.

Años de privatización y recortes en la financiación de la salud pública precedieron a este morboso escenario de falta de preparación de los sistemas de salud. Basándose en un consenso neoliberal, impulsado con las políticas y programas de las instituciones financieras internacionales, los gobiernos han recortado los salarios y puesto límites al empleo en el sector de salud y social, a pesar de la necesidad urgente de emplear a más trabajadorxs de la salud.

Hace apenas cuatro años, parecía renovarse la esperanza de que la falta de personal pasaría a ser cosa del pasado cuando los gobiernos se comprometieron a aplicar las recomendaciones de la Comisión de Alto Nivel sobre el Empleo en la Salud y el Crecimiento Económico de las Naciones Unidas (CommHEEG-ONU) para mejorar el empleo y las condiciones de trabajo en el sector de la salud, a fin de subsanar el déficit mundial previsto de 18 millones de trabajadorxs de la salud y lograr la cobertura de salud universal para 2030.

La Asamblea Mundial de la Salud resolvió además establecer en 2017 un plan de acción quinquenal para el empleo en el sector de la salud y el crecimiento económico inclusivo basado en esas recomendaciones. Pero lamentablemente, cuando comenzó la pandemia, se había hecho muy poco para implementar el plan.

Como señaló el director general de la OMS a principios de 2020, podríamos estar entrando en un período de pandemias para el que el mundo "peligrosamente no estará preparado". Para evitarlo, a partir de ahora, los gobiernos deben dar prioridad a la inversión en salud y adoptar sin demora todas las medidas necesarias para salvaguardar la vida y el bienestar de lxs trabajadorxs de la salud y otrxs trabajadorxs en la primera línea de la respuesta. Necesitamos trabajadorxs protegidxs para salvar vidas.

Esta crisis pone de relieve aún más la importancia de los determinantes sociales y económicos de la salud. La pobreza y el hacinamiento en las viviendas hacen que el distanciamiento social y físico sea muy difícil, si no imposible, para millones de personas. En varias ciudades, esto ha llevado a que la gente rechace las directivas de confinamiento. La falta de acceso al agua potable para el 40% de la población mundial significa que algunas personas no pueden adoptar ni siquiera medidas preventivas básicas como el lavado de manos.

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Para leer el artículo completo y más informaciones, visita: https://publicservices.international/resources/news/romper-el-ciclo-de-pnico-y-negligencia-con-solidaridad-y-accin?id=10700&lang=es

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